Vacuna Pfizer puede prolongar aplicación de segunda dosis

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Vacuna Pfizer puede prolongar aplicación de segunda dosis

Un estudio publicado por Nature, informa que retrasar la segunda dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech podría potenciar la respuesta de los anticuerpos.

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El diciembre del año 2020, con un índice de casos en aumento, el sistema sanitario en su límite y el suministro limitado e incipiente de vacunas contra el COVID-19, el Reino Unido fue la primera nación en incursionar en un extraordinario experimento de salud pública: el retraso de las segundas dosis de las vacunas COVID-19 como parte de una estrategia para maximizar el número de personas que estarían protegidas parcialmente de la hospitalización y la muerte por coronavirus.

Un estudio publicado por Nature, informa que retrasar la segunda dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech podría potenciar la respuesta de los anticuerpos tras la segunda inoculación más de tres veces en las personas mayores de 80 años de edad. 

“El estudio respalda el creciente número de pruebas de que el enfoque adoptado por el Reino Unido para retrasar la segunda dosis, ha dado sus frutos”. 

Gayatri Amirthalingam, epidemióloga de Public Health England.

Muchas de las vacunas COVID-19 son administradas en dos dosis: la primera ejecuta una respuesta inmunitaria y la segunda dosis sirve como refuerzo. Durante los ensayos clínicos de tres vacunas aplicadas en Reino Unido, el intervalo entre las dosis suele ser de tres a cuatro semanas. Algunos biológicos existentes, contemplan una espera más prolongada entre la primera y segunda dosis, lo que trae consigo una respuesta inmunitaria más fuerte. 

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El retraso de las vacunas de refuerzo ante el COVID-19 también podría ampliar la inmunidad parcial entre una franja mayor de población que el programa de administración más breve. 

Para determinar si el retraso valía la pena, Amirthalingam y su equipo estudiaron a 175 receptores del biológico de Pfizer, todos ellos mayores de 80 años de edad, una parte de los pacientes fueron inoculados con la segunda dosis a las 3 semanas, y la otra 11 o 12 semanas después de la primera. 

El equipo médico midió niveles de anticuerpos de los receptores contra la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 y evaluó cómo responden a la vacunación las células inmunitarias llamadas células T, que pueden ayudar a mantener los niveles de anticuerpos a lo largo del tiempo.

Los niveles máximos de anticuerpos fueron 3, 5 veces más altos entre los pacientes que esperaron 12 semanas para recibir la segunda dosis que quienes esperaron solamente 3 semanas.

La respuesta máxima de las células T fue menor en los que tuvieron el intervalo ampliado. Lo anterior no hizo que los niveles de anticuerpos disminuyeran más rápidamente durante las nueve semanas posteriores a la vacuna de refuerzo.

Se trata del primer estudio directo para demostrar el modo en el que el retraso puede afectar los niveles de anticuerpos contra el coronavirus e influir sobre las decisiones de programación de los biológicos en el resto de las naciones, según lo afirman los autores del estudio. 

“Los resultados son tranquilizadores, pero son específicos de la vacuna Pfizer, que no está disponible en muchos países de ingresos bajos y medios”.

Alejandro Cravioto. Pdre. Gpo. Consultivo Estratégico de Inmunización OMS.

En el caso del Reino Unido, ampliar el intervalo entre la dosis fue una decisión correcta, pero las restricciones implementadas en simultáneo merecen parte del crédito por ese éxito, así lo afirmó Stephen Griffin, virólogo de la Universidad de Leeds, Reino Unido. 

“La gente es teóricamente vulnerable entre la primera y segunda inyección; lo que ha funcionado en el Reino Unido, es mantener las restricciones al mismo tiempo que se vacuna”

Stephen Griffin. Virólogo de la Universidad de Leeds, Reino Unido.

El estudio que fue realizado en Reino Unido recibió el apoyo del Consorcio de Inmunología de Coronavirus británico y fue financiado en conjunto con el Centro de Investigación e Innovación del Reino Unido (UKRI), el Instituto Nacional de Investigación en salud (NIHR) y apoyado por la Sociedad Británica de Inmunología.

Con información de: Infobae, Nature y Agencias.

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