“Ser uno mismo es un acto revolucionario” : Historias del día de la visibilidad Trans

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“Ser uno mismo es un acto revolucionario” : Historias del día de la visibilidad Trans

Las diversidades sexuales luchan por visibilidad

Yail es una persona de género no binario. El término no binario designa a las identidades de género que se identifican con aspectos masculinos y femeninos y, por tanto, no lo hacen con uno de sus dos términos absolutos: hombre o mujer. Tampoco tienen por qué definirse como homosexual o heterosexual.

Sin embargo, el concepto aún tiene poca socialización en las esferas comunes. Para Yail, escribir sobre su proceso de comprensión y aceptación ha sido una forma de terapia: Viajar al pasado y poner los sentimientos y emociones en tinta; rememorar lo negativo pero también la lucha para llegar a este punto, donde dice estar feliz.

“Desde que tengo memoria he sabido que no me identifico del todo con mi género asignado al nacer. Siempre sentí incomodidad con las expectativas del ser ‘niña’, la ropa que tenía que usar, los juegos en los que podía o no podía participar, los juguetes que tenía que querer. Toda la infancia y adolescencia se podría decir que fui el estereotipo de ‘tomboy’, y eso siempre propició discriminación por parte de otras personas e incluso en mi familia. En la escuela siempre sentí rechazo por parte de mis compañeres, específicamente de mis compañeras, por no encajar en las expectativas que a ellas mismas les habían enseñado sobre lo que implica ser mujer. Siempre recibí comentarios como ‘machorra’ y siempre se especuló sobre mi sexualidad con un subtexto peyorativo, porque ser lesbiana también era considerado algo negativo”.

Yail

Pero el rechazo y la cerrazón con el género no terminaba en la escuela, en las familias se libra una gran tensión por la aceptación.

“En mi familia, específicamente por parte de mi mamá, siempre ha habido un gran conflicto respecto a mi expresión de género y sexualidad. Se me obligaba a vestir de maneras que no me gustaban y se me regañaba e insultaba cuando intentaba expresar mis gustos. Siempre se me trató de ‘enderezar’, de hacerme ver y comportar como una mujer (o la idea preconcebida de lo que debe ser una mujer). Por poner un ejemplo, no se me dejaba salir de la casa si portaba ropa “de hombre”, así fuera simplemente una camiseta con pantalones y tenis. Esto unido al rechazo hacia mi sexualidad causó muchísimo conflicto en mi familia y por consecuencia me causó muchos problemas emocionales que derivaron en depresión, ansiedad e incluso ideación suicida. Siempre he cargado con una sensación de que hubo una especie de error conmigo, y ha sido muy complicado aprender a quererme tal como soy, sobretodo por sentir que decepcioné a las personas que me quieren y que mi identidad antecede a mis otras cualidades como persona ante sus ojos.

“También por este motivo, toda mi vida me he puesto mucha presión a mí mismx por lograr cosas y ser sobresaliente en todo lo que puedo, como para compensar esa ‘falla’ en mí. Durante la adolescencia, a la par que iba descubriendo mi orientación (cosa difícil por su propia cuenta, ya que yo crecí con una educación católica), tuve una etapa en la que voluntariamente traté de afeminarme por así decirlo, utilizando vestidos, maquillaje, buscando homogenizarme un poco con el resto de mis compañeras y amigas, y a pesar de que no me causaba tanta incomodidad como cuando me obligaban a hacerlo de pequeñx, nunca lo sentí genuino, siempre me sentí como si estuviera haciendo drag, como algo ajeno a mí. Cabe mencionar que en ese tiempo, aún no estaba realmente familiarizadx con la terminología y teoría queer fuera de ser gay, lesbiana o bisexual, y lo trans era algo muy distante a mi mundo. Al ir descubriendo mi sexualidad, siempre tuve inquietud al respecto ya que no me identificaba del todo como lesbiana, y no estaba segurx de si me consideraba bisexual o no, eventualmente me di cuenta de que en realidad esa inquietud partía más que nada del hecho de no haber profundizado en mi identidad de género en sí, y no tanto en mi orientación. Cuando entré a la universidad fue cuando empecé a entrar en contacto con otras personas queer, y gradualmente fui sintiéndome más cómodx con mi identidad, no me sentía tan alienadx, ni sentía que tenía que estar siempre haciendo performance de género para poder encajar y convivir. El clímax de todo este proceso se dio cuando en 2018 pasé dos meses en el extranjero por mi cuenta. Al estar totalmente solx en un entorno desconocido y alejado de mi lugar de origen, sin ninguna atadura, sin ninguna expectativa, pude soltar y enfrentar todo el peso de las cosas que había reprimido a través de los años. Fue muy difícil y abrumador, fue la primera vez en mi vida que pude entender que no soy una persona cis, y así como me sentí liberadx, sentí miedo de lo que eso implicaba para mí en cuanto a mi lugar en la sociedad. Después de esta experiencia, poco a poco he tomado más pasos hacia sentirme más cómodx con mi cuerpo y mi aspecto, también con mi forma de desenvolverme en general, en vez de obligarme a ser una versión de mí que en realidad no existe. Esto me ha ayudado muchísimo en mi autoestima y me ha dado confianza para querer ser la mejor versión de mí mismx que puedo ser” relata Yail.

Yail

Los tiempos han cambiado, sin embargo, y el proceso de comprensión de su propia identidad ha convertido a Yail en un persona feliz. Aún así, en Sonora ha seguido cierta discriminación.

“Afortunadamente, en los últimos años he entablado amistades que comparten experiencias similares conmigo, y esto ha cambiado mi vida de manera positiva. Tener un sentimiento de pertenencia, y un sistema de apoyo conformado con personas que pueden empatizar conmigo, me ha impulsado en mi proceso de sanar heridas del pasado y querer la persona que soy ahora. Es como tener una familia elegida. Actualmente, mi relación con mi familia es buena, sin embargo no hemos tenido realmente una conversación sobre los procesos que he llevado estos últimos años.

Yail

Otra cosa que ha sucedido a menudo desde que me expreso más libremente, es que he recibido agresiones por parte de extraños, pero curiosamente, por el hecho de confundirme con un hombre afeminado, por lo que constantemente recibo ataques homofóbicos en la calle o en internet. A pesar de ello, he dejado completamente en el pasado mi afán por ajustarme a las expectativas de género, porque considero necesario que hablen por mí mis acciones, no mi aspecto, no mi identidad ni mi orientación, y creo que esa es la mejor manera en la que que las personas que guardan prejuicios se van a percatar poco a poco que simplemente somos seres humanos al igual que cualquiera, y que no buscamos nada más que respeto. Sonora aún tiene un problema muy arraigado de prejuicio y discriminación a las personas queer, sin embargo yo pienso que cada vez más y más, sobretodo en mi generación y la generación que viene después de nosotrxs, se está viviendo un despertar, y cada vez sentimos menos miedo de mostrarnos tal y como somos. Eso me da esperanza, aún cuando sé que queda mucho camino por recorrer, y siento que es mi deber aportar a esta lucha por el progreso. A veces simplemente ser tú mismo, puede ser el acto más revolucionario, y creo que muchxs hemos ido comprendiendo eso poco a poco”, finaliza Yail.

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