Roberto Bolaño en Sonora

¿Cómo uno de los escritores más influyentes de las últimas dos décadas tienen una relación

Roberto bolaño en sonora

¿Cómo uno de los escritores más influyentes de las últimas dos décadas tienen una relación con el inmenso desierto sonorense? Sus páginas, llenas de pasajes donde se narra la inmensidad del paisaje del noroeste mexicano y las microhistorias que ahí se van desarrollando son el epicentro de la obra de Roberto Bolaño.

Nacido en Chile, se exilió de la terrible Chile del dictador fascista Pinochet en su golpe de Estado a Salvador Allende y llegó a México; donde empezó su cartografía literaria de nuestro país antes de ir a Blanes, España y morir a los 50 años.

Roberto Bolaño convirtió el desierto de Sonora en su base narrativa: lo resumen sus dos obras más mediáticas: 2666 y Los Detectives Salvajes: obras inabarcables, monstruosas, fragmentadas y en las que las une esa especie de violencia latente, mística, terorífica y que retrata a un México paradójico, a medio camino entre lo cosmopolita y la barbarie.

La realidad nos indica que Roberto Bolaño nunca estuvo en esta tierra que relató, romantizó y desenterró. El cómo es un denso laberinto epistolar y literario: el historiador y cartógrafo chileno, Julio Montané, también exiliado del regimen militar de Pinochet, era quien le mandaba las inmensas cartografías y mapas geográficos de Sonora; se los mandaba con su hijo Bruno Montané y amigo del autor. Julio fue una personalidad muy influyente en la Academia sonorense.

¿Y cómo se puede describir algo que no se conoce? Porque según se cuenta, Bolaño nunca pisó ese desierto que idealizó y exhumó. La respuesta es una entrincado laberinto literario: una epistolar relación con el historiador y cartógrafo chileno Julio Montané, otro de los exiliados de la tragedia chilena y que se afincó en Hermosillo y trabajó en el INAH.

A través de esa maraña de cartas y mapas que viajaban del Norte a Sur, Bolaño empezó a construir su inmensa obra, como un miniaturista empezó a poblar sus escenarios de personajes frágiles y marginales lanzados a las inclemencias climatológicas, la extrañeza de un desierto que se antoja infinito y que se ha convertido en un destino ansiado por todos aquellos que viajan a través de las letras.

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