México, atrapado en la red de la desigualdad

Economía

México, atrapado en la red de la desigualdad

México, según el economista francés Thomas Piketty, se encuentra entre los países más desiguales del mundo, lo que genera una serie de problemas estructurales difíciles de revertir.

Mujer en las calles de méxico

La pobreza y el empleo informal son unos de los factores que orillan a las personas a no acatar las medidas de restricción que se han impuesto, dado que no pueden prescindir de su sustento diario Fuente: Pixabay

José transita por las calles-áridas aún, pese a estar en invierno- de Hermosillo. Carga consigo una mochila azul de un partido político que se la dieron en el proceso electoral pasado. En el interior de la mochila lleva una botella de agua, unos calcetines, y ‘tiliches’ que dice ha recogido en la calle y que pueden tener algún valor a futuro.

José, nacido en un pequeño pueblo de la tierra caliente en Guerrero. Hijo de campesinos, nació pobre y ha vivido pobre toda su vida. Contrario a los discursos liberales de que el cambio está en uno y que la clave para salir adelante está en uno o en la manida meritocracia; en México, la desigualdad es estructural y la movilidad es una utopía lejana: Si naces pobre, mueres pobre.

México forma parte del 25 por ciento de los países con mayores niveles de desigualdad y está en el tercer lugar en ese rubro en América Latina, tan solo detrás de Chile y Brasil. Hay muchos indicadores que miden esta desigualdad, y en todos, México sale mal parado: desigualdad salarial, la brecha de género, la redistribución de la riqueza y el acceso a servicios básicos. Otro de los parámetros es el  coeficiente de Gini, que en el país se ubica en 0.48, donde 1 es el punto que corresponde a la perfecta desigualdad y 0 es el punto óptimo de igualdad, según datos del Banco Mundial (BM). Esta situación refleja alta concentración de la riqueza en el decil más alto de la población nacional.

Según cifras de la Coneval de 2019, el 44 por ciento de la población en México es pobre, dado que tuvo un ingreso menor a 5.5 dólares al día; el dato fue 11 puntos menor a lo reportado en 2012. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera el umbral de 5.5 dólares al día para ubicar a una persona en pobreza monetaria, es decir, que no puede adquirir los alimentos ni bienes y servicios de consumo habitual.

Para el académico del Colegio de la Frontera, Jorge Mondragón López, la desigualdad es el resultado de décadas de políticas públicas y un manejo político y económico donde se ha priorizado al mercado libre sobre el bienestar común.

“No es de sorprender que la brecha de desigualdad en México empiece a principios de los años 80’s, donde ha habido un olvido institucional de las poblaciones vulnerables, una creciente precarización  de la clase media, y que hoy se presta a esto que estamos viviendo: Un país cada vez más separado con una oligarquía cada vez más rica y un pueblo cada vez más pobre”, explicó el académico.

Y es que en México, el 1 por ciento de la población recibe el 21 por ciento de los ingresos de toda la economía nacional, el doble del promedio mundial. Estamos ante un sistema injusto desde su propio génesis, advierte Mondragón.

La metáfora de un país desigualdad

José ha sido recolector en los campos de siembra, albañil, lavalozas, y pronto, como miles de personas en su condición, tuvo que migrar hacia el norte. Hay una extraña configuración territorial en el mundo. El Norte global que explota al Sur. Eso también pasa en México: según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh), hay una diferencia abismal, de casi 40 mil pesos entre ingresos de una familia nacida en el sur mexicano a una nacida en el norte.

La pandemia de Covid-19 profundiza esta situación. Un mes después de iniciados los confinamientos, cerca de 65 por ciento de los hogares en el quintil inferior de la distribución de ingresos había sufrido al menos una pérdida de empleo entre los miembros de la familia. Mientras en el quintil superior la cuota fue de 22 por ciento.

Para el economista , José Macías, la desigualdad es un problema multifactorial cuya explicación es intrincada: Nace de un sistema de redistribución injusto que prioriza a cierto sector poblacional, se junta con la incapacidad gubernamental de proveer las necesidades básicas a su población y desata una serie de problemáticas en salud, seguridad y bienestar.

“Se tendría que estar hablando de una reforma fiscal que permitiera al Estado tener más holgura financiera. La desigualdad en México es consecuencia de una serie de fenómenos que no se han atajado históricamente y de políticas reactivas que no solucionan estructuralmente el problema”, finalizó Macías.

José Macías, economista

El viaje casi existencial  de José, una búsqueda terrenal de una Ítaca esquiva, epitomiza la realidad mexicana: una desigualdad lacerante que se presenta como el origen de muchos de los males que atormentan a nuestra sociedad.

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