Luto en tiempos de Covid-19

COVID-19

Luto en tiempos de Covid-19

El Covid-19 ha desnaturalizado hasta la forma en la que nos despedimos de nuestros seres queridos.

Peftsonas reunidas para llorar a sus muertos usando cubrebocas

México cuenta con más de 100 mil muertes por COVID-19. AP Photo/Marco Ugarte

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Este título de un poema del gran Cesar Pavese, parece tener un fuerte componente de oráculo en estos tiempos. Los tiempos de una pandemia masiva como no se había visto en más de un siglo. Y es que, no sólo es la saturación y colapso de los sistemas de salud del mundo: el dolor de millones de personas, la heroicidad del personal médico y de salud, la destrucción de nuestra normalidad.

Es, además de todo eso, la ruptura de nuestras despedidas, de nuestros rituales y liturgias para enfrentar la muerte de nuestros seres queridos. El luto, ni siquiera eso, nos ha dejado. No son pocas las muertes. En México, van registradas alrededor de 100 mil muertes, con una letalidad del 12 por ciento, la tercera más alta del mundo.

Y todo eso, sin poder decirle adiós a nuestra madre, nuestro padre, hermano, abuelo, amigo. Es recibir una llamada, un canal frío, deshumano, abismal, que se convierte en una pesadilla indiscreta. La persona que se va por Covid-19 vivió sus últimos momentos en aislamiento, tan sólo viendo las paredes blanco metálico del hospital, viendo al personal médico ataviados con los trajes espaciales que parecen salidos de alguna película de bajo presupuesto sci-fi. Y el dolor de ni siquiera poder darle un último beso, estallar en lágrimas en el lecho de muerte: compartir y democratizar el dolor. La muerte en tiempos de Covid-19 nos reduce a partículas, individualiza el dolor; te deja azotado en un precipicio, con la ausencia corporal, con las incertidumbres de no saber qué es lo que pensó, cómo se sintió, qué recordó. La ausencia de tu presencia en sus últimos días.

La muerte, según el filósofo Bifo, es uno de los grandes lazos y base de la sociedad. Uno de sus grandes conjunciones sociales que nos hace recordar a todos, que estamos en este limbo(?) juntos. Y este cambio de paradigma en la forma en cómo estamos procesando la muerte es trágico. La muerte se ha convertido en una especie de fenómeno itinerante que lacera a millones de una vez, ante la necesidad del bien común. Otra vez la muerte.

Los familiares tienen el derecho de acompañar hasta su último momento a sus seres queridos, conforme a los usos y costumbres del pueblo mexicano, pero esta costumbre, por lo pronto se ha visto anulada por el alto riesgo al contagio.

¿Cómo despedirse? Con este sentimiento latente viven las personas que tienen un familiar dentro del hospital, al estar totalmente aislados, durante el esperanzador tratamiento, pues es un alto porcentaje el que puede morir; además de ir pensando en el futuro, qué les puede deparar, no será nada fácil, pues actualmente no se puede ser velado su difunto de manera tradicional, la familia de una persona fallecida por coronavirus, no tiene la oportunidad de despedirse, lo que agrava el dolor emocional.

Actualmente, solo está permitido 10 personas en una sala de velación de una funeraria, siempre y cuando no haya sido la causa de muerte el virus Covid19 y por supuesto, siguiendo las indicaciones de sana distancia.

México se distingue internacionalmente por sus tradiciones a sus muertos, ahora es imposible realizar un funeral con todos los familiares y amigos, ya sea que el deceso se deba o no a la actual pandemia.

Ya no están permitidos los pésames personales de abrazos, que es una comunicación física por el cual se le manifiesta nuestro apoyo ante tan dolorosa pérdida, las iglesias no están oficiando misas de cuerpo presente.

Las funerarias han tenido que modificar sus servicios, entregan las cenizas a una sola persona. La gente guarda las cenizas para que, posteriormente, la familia pueda realizar una ceremonia con varios asistentes

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