Fondo Monetario Internacional: La brecha digital que afecta a México en tiempos de COVID-19

La dificultad de poder trabajar por “home office” lleva a grandes sectores de la población a seguir saliendo de sus casas, exponiéndose al contagio de COVID-19

Monitores de computadora antiguos en un basurero

Aunque dos tercios de la población en México utilicen de alguna manera el Internet, las condiciones óptimas de equipo y conexión no están extendidas en el país, especialmente en los sectores más pobres - Internet

“La brecha digital es más bien un abismo, tanto dentro como entre los países”, advierte un reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado el mes pasado que denuncia las diferencias que hay en el acceso a una conexión de Internet de calidad en el mundo del COVID-19, donde esta se ha vuelto un recurso básico para el trabajo y la educación de muchos hogares.

El FMI ha analizado las posibilidades que se tienen en todo el mundo, llegando a la conclusión de que ante el advenimiento de la pandemia mundial de COVID-19 no todos los países se encontraban en la misma capacidad para enfrentarla por medio del trabajo a distancia o “home office”, concepto que adquirió una popularidad nunca antes vista en países desarrollados que de la noche a la mañana se dieron cuenta que no necesitaban salir de sus casas para realizar muchas de sus funciones laborales. Esto no solo no es así para algunos sectores laborales, denuncia el reporte, tampoco no es una opción viable para la mitad de los hogares en países de economías emergentes en los que no se cuenta con una computadora.

Entre los países donde más persiste una desigualdad en el acceso a los medios digitales está México, donde se reporta que es mucho más difícil conseguir un trabajo a distancia que en, por ejemplo, Noruega.

Las desigualdades de acceso a trabajo por Internet en México se acentúan al verla desde la perspectiva interna, en la que las principales diferencias de acceso al Internet se encuentran causadas por la alta división que hay entre las clases medias y bajas, siendo estas últimas las que menos cuentan con el equipo y conexión necesarias para poder laborar de forma remota, incrementando la prevalencia del COVID-19 en este sector.

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