VIDEO: La música, un ejercicio para sobrevivir

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VIDEO: La música, un ejercicio para sobrevivir

La pandemia ha modificado la vida de cientos de artistas que se han quedado sin ingresos y sin hacer lo que más aman.

Uriel Peñaloza tocando el saxofón en las calles de Hermosillo

Uriel Peñaloza no ha permitido que la pandemia de COVID-19 apague su arte, que continúa llevando a las calles de Hermosillo Foto: Valor

La música es la expresión del alma y cada ciudad tiene su propia banda sonora. El mapa fonográfico de Hermosillo está bosquejado por esos músicos errantes y nómadas que van sintiendo el pulso de la ciudad. Cada tonada y nota, independientemente del género, van tejiendo el laberinto sonoro urbano.

En esta contingencia, los músicos han sido uno de los colectivos más dañados: La música, contraria a otras artes, necesita urgentemente del público. Es por eso que Uriel Peñaloza, un músico, cirquero y malabarista ha decidido tocar su saxofón alto todos los días en el bulevar Rodríguez de la capital sonorense.

Su saxofón alto, ese histórico instrumento que inmortalizó el gran Charlie Parker y quien el periodista Michael Segell, en su obra “El cuerno del diablo”, describió como la cima de la voluptuosidad, el erotismo y la disrupción, acompaña a Uriel en su periplo para conseguir recursos para sobrevivir los estragos de esta contingencia sanitaria.

“Yo inicié a estudiar música desde los 14 años, también soy malabarista y tengo una cuerda de equilibrio, mi casa es un lugar de entrenamiento y estudio. Esta pandemia me pegó al cien por ciento y por eso decidí salir todos los días a tocar el Saxofón”.

Uriel Peñaloza, artista

Su camino diario es largo: De la colonia El Sahuaro al bulevar Rodríguez a poner sus labios en la boquilla del saxofón y vaciar el aire de sus pulmones-ese aliento divino, que relatara el poeta Philip Larkin en su “All that Jazz”- para amenizar los mediodías capitalinos.

“A veces me va bien, otras no, es muy variable”, señala el músico. Hay un prejuicio muy común de buena parte de la población y que deja entrever un problema mucho más grave: La lógica que quienes deciden mostrar su arte en las calles son flojos, rebeldes, viciosos. El problema de fondo, sin embargo, es más profundo: El abandono institucional que tiene el gremio artístico en México, que los obliga a salir las calles para poder tener una entrada económica.

Las inclemencias del clima veraniego, la recesión económica, la prohibición de eventos multitudinarios, son factores que agudizan los problemas de los creadores. Uriel es fundador de “un circo para ti”, que lleva junto con su pareja y la compañía de teatro “La rana en la hamaca”, que también han visto reducida su actividad debido a la pandemia.
Ahí, articulan sus performances haciendo relaciones entre el cuerpo y la música; como entes que danzan

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