La tiranía de las encuestas como propaganda política

Política

La tiranía de las encuestas como propaganda política

Cuando Juan Alvarado tenía 12 años recuerda escuchar en los noticieros o ver en los periódicos que las encuestas proyectaban […]

Cuando Juan Alvarado tenía 12 años recuerda escuchar en los noticieros o ver en los periódicos que las encuestas proyectaban como ganador para las elecciones de 2012 al candidato priista Enrique Peña Nieto; su familia con cierta desilusión decía que eran mentiras para engañar a las personas y no votar por Andrés Manuel López Obrador, el segundo contrincante más fuerte; pero aún así sus padres salieron a las urnas para dar su voto al entonces candidato por el PRD, sin embargo, no fue suficiente para mantener la apabullante victoria de EPN con un 38.6 por ciento en el conteo rápido. Juan dice en entrevista para VALOR que “existió cierta información falsa en muchas de las encuestas de aquellas votaciones”

El último mensaje publicado por el expresidente Enrique Peña Nieto, fue el pasado 15 de abril.
Las encuestadoras comenzaron a entrar en una dinámica distinta tras el triunfo de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la república. Foto: Internet.

El mismo Andrés Manuel López Obrador ha criticado en distintas ocasiones el “cuchareo” de las encuestas para favorecer a un candidato como sucedió con las hechas por el periódico Reforma después del primer debate presidencial de 2018 y que ponían como ganador a su contrincante Ricardo Anaya, a lo que respondió que “no reflejaban la realidad”.  

Para Alfredo Cid Jurado, Doctor en semiótica por la Universidad de Bolonia y catedrático en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las encuestas electorales son una interpretación de los signos en el proceso de lectura de los efectos de sentido hechos a partir de la verosimilitud. 

“Un partido político puede hacer creer a la gente que un gran número de personas están votando por ese candidato, pero hay un problema que es el grado de realidad, pues en un momento determinado, las encuestas son un tipo de espejo”, señaló el experto para VALOR. 

El Doctor en derecho electoral por la Universidad Panamericana, Mauricio Arellano, en entrevista con VALOR, menciona que las encuestas electorales que actualmente se conocen tienen un inicio en Estados Unidos, las conocidas ‘Exit polls’. “Las personas al salir de las casillas eran interrogadas para saber por quién habían votado. El objetivo era ver cuál candidato iba a ganar, antes de que lo declarara el colegio electoral, y es que en E.U. el proceso electoral puede tomar semanas por la cantidad de votos y extensión del país, por eso eran importantes estas encuestas, para que la gente supiera quién iba a ganar”

El experto también señaló que luego esta misma práctica comenzó a hacerse popular antes de las elecciones, lo que trajo consigo que los candidatos durante las campañas usaran tecnología y metodologías distintas para conocer proyecciones. “Este mismo uso desmedido ha provocado que las encuestas dejen de ser un método para establecer una verdad en términos cuantitativos”

Para Mauricio Arellano las encuestas dejaron de ser un método científico con las cuales la ciudadanía podía confiar por proyectar una verdad y pasaron a ser un método de propaganda para los candidatos, algo que en México prevalece y continúa a pesar de las leyes promulgadas desde 2014.  

“No debemos de perder de vista que lo que se está buscando es la verdad en el momento en que se está realizando la encuesta y eso no quiere decir que sea la verdad absoluta; solamente es una muestra de lo que puede ser una realidad y con el tiempo las encuestas se han convertido en medios de propaganda electoral, pues los candidatos desde la semana uno intentan crear en la conciencia social la aprobación de su imagen a partir de la aprobación de la ciudadanía. Las encuestas pasaron de ser una metodología seria a productos de consumo electorales para los candidatos”.

Mauricio Arellano. Doctor en Derecho Electoral.

Alejandro Díaz Dominguez, profesor e investigador universitario en el Tecnológico de Monterrey, señaló en conferencia con medios de comunicación que existen dos tipos de encuestas: las probabilísticas y las no probabilísticas. De acuerdo con el académico, la metodologías de las encuestadoras al momento de recolectar información omiten cierta población, pues varía según donde se obtuvieron los datos que son: redes sociales, sondeos en casa, por teléfono con robots, etc

Esta misma recolección de datos sesga en el momento de las encuestas a una población con otras intenciones de voto. El doctor Mauricio Arellano, comentó que “la población civil varía dependiendo la hora, el día y el tipo de metodología que se use por parte de las encuestadoras; pues no es arroja los mismos resultados cuando se le pregunta a un lunes en la mañana a una mujer o un adulto mayor que a los adultos jóvenes que a esa misma hora están en la universidad o trabajando”.

“Cualquiera de las encuestas ha fallado los pronósticos en nuestro país, incluso por más de 20 puntos; y no es un error de la muestra tomada, sino que era el objetivo de la encuestadora para decir algo”.

Sin embargo, Alejandro Díaz Dominguez aseguró que es difícil determinar conocer si la intención de las encuestas influyen realmente en la elección del voto; como sucedió en la contienda electoral de 2012, a pesar de que las televisoras constantemente proyectaron a Enrique Peña Nieto como ganador presidencial; expertos señalaron que esto fue determinante para ganar la contienda electoral. Tras estos hechos, en 2014 surgió una ley electoral para que el Instituto Nacional Electoral (INE) regule las encuestas y sondeos de opinión.

El INE en su artículo 132 exponen que “las personas físicas y morales que realicen, o bien, que publiquen encuestas por muestreo, sondeos de opinión, encuestas de salida o conteos rápidos, cuyo objetivo sea dar a conocer preferencias o tendencias electorales durante los procesos electorales federales y locales”, están obligados a realizar una serie de “criterio generales de carácter científico” en las encuestas. 

Desde 2014, en la página de la institución se pueden encontrar encuestas avaladas por el INE, algo que antes no sucedía al no existir un padrón. Mauricio Arellano expuso que la ley prohíbe a estas casas encuestadoras a emitir un ganador en sus sondeos, pero esto no limita que durante toda la campaña como es que van según sus estudios aunque la ley los obliga a entregar su metodología. 

En un estudio realizado por Alejandro Díaz, los datos de las encuestas publicadas en los micrositios del INE son “una gran posibilidad para el análisis de lo que ocurre en las elecciones locales mexicanas”. De acuerdo con su estudio, el seguimiento y publicación de estos sondeos puede llegar a ser costoso, pero sí “es posible contar con algunas bases de datos de las encuestas que han sido difundidas en medios impresos en las elecciones locales a celebrarse este 6 de junio”.

Detectar la propaganda 

Los especialistas señalan que durante este proceso electoral es importante reconocer cuáles son noticias falsas y cuáles encuestas pueden ser mentira o tener errores en su metodología.

Para el profesor Alejandro Díaz Dominguez, muchas de estas encuestas pueden ser detectadas al momento de determinar o proyectar como una verdad a un candidato político y no comparar con otros contrincantes.  

El doctor Mauricio Arellano comentó que “Durante una campaña o precampaña los candidatos salen a buscar a los votantes para las elecciones, pero cuando nace uno con un 30 por ciento de aprobación sólida de la gente, ya sea como los candidatos de Morena que se quedaron las casas encuestadoras con ese margen por las elecciones de 2018, no significa que ahora esa sea la intención de voto; podemos determinar que las encuestas se hacen amañadas por la población a la que se le pregunta”

Por otro lado, el semiólogo Alfredo Cid Jurado todas las campañas electorales son ficción y las encuestas son solamente  signos que hacen creer a la gente una verdad de una imagen de un candidato, por ello para él “importan más los discurso en las campañas y las promesas que cada uno dice a lo que pagan por hacer creer”.

Con información de: Miguel Escobar. 

Lee también

Comentarios

Commentarios