En pico de la pandemia, sonorenses abarrotan las playas

En pleno pico de la pandemia, con Sonora registrando mil casos y 100 muertes el fin de semana, cientos de sonorenses decidieron ir a vacacionar a las playas.

Las playas sonorenses recibiendo turistas en pandemia

En pleno pico de la pandemia, con Sonora registrando mil casos y 100 muertes el fin de semana, cientos de sonorenses decidieron ir a vacacionar a las playas.

Ha sido una escena recurrente: Familias, jóvenes, parejas sonorenses van a la playa a hacer turismo. El agravante es que el fin de semana pasado, sonora registró más e mil casos y 104 muertes por Covid-19; cifras máximas en lo que va de la pandemia.

Es una situación compleja. El confinamiento en Sonora empezó desde el 16 de marzo y desde ese entonces, el discurso por parte de las autoridades ha sido, con sus altibajos y sendas contradicciones, de tomar las precauciones necesarias- la sana distancia, resguardo domiciliario, lavado de manos, evitar aglomeraciones-.

Sin embargo, el mensaje no ha terminado de calar en el consciente colectivo. Quizás es un agotamiento y desgaste natural por lo extendido de la contingencia sanitaria, pero también se puede ver como la ejemplificación de procesos sociológicos que subyacen.

Hermosillo es ya el sexto municipio a nivel nacional con mayor número de contagios, registrando más de 10 mil casos y que pone de manifiesto que amén de las medidas draconianas impuestas por parte del gobierno municipal, como fue el toque de queda, la población tampoco ha respetado las normas para lograr aplanar la curva de contagios.

Extrema individualización

Desde la sociología-de Bauman a Lipovetsky- se ha estudiado las tendencias de las sociedades modernas a una hiperindividualización. El sociólogo francés Gilles Lipovetsky ha centrado su estudio a este fenómeno y lo que él llama como el ‘paroxismo del placer’; un concepto que navega en un hedonismo individual cada vez más absorbente y que va rompiendo los lazos con la vida comunitaria.

El sociólogo Antonio Barragán señala que una parte de la explicación se encuentra quizá en el “proceso individualizador de la sociedad” el cual tomó mayor auge durante el siglo XX, tal proceso se refiere a la pérdida del sentido comunitario que trajo consigo la complejización de la sociedad industrial, aunado a la perdida de legitimidad del Estado y de algunos de sus componentes, conllevan a que el individuo se reconozca como sujeto responsable de sí mismo, que podría traducirse en frases concretas y coloquiales como “que cada quien se rasque con sus propias uñas”, que a su vez impactan en el imaginario simbólico y en las prácticas de los individuos.

“Aunado a un sentimiento de “incertidumbre” que experimenta el individuo en la sociedad moderna, como describía Zygmund Bauman, es un aspecto importante a considerar; el desmantelamiento del estado de bienestar, la pérdida de certidumbre en la seguridad social y laboral influyen en dicho estado de cosas”.

Antonio Barragán, sociólogo

También hay resortes psicológicos que influyen en la toma de decisiones que afectan a una comunidad-. Variables hay muchas, pero el resultado es una falta de conciencia y una evasiva a dimensionar la coyuntura que se está viviendo.

No es una hipérbole decir que esta pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus tiene la potencialidad de convertirse en el evento que marque el siglo 21. Para esta generación, las dos guerras mundiales quedan ya lejanas, y esta contingencia ha paralizado el accionar del mundo de una forma inusual.

El psicólogo de la Universidad de Sonora, Oswaldo Coronado Fimbres, menciona que desde hace semanas se ha visto un relajamiento en las medidas de prevención y en la forma en la que los sonorenses nos estamos enfrentando a la pandemia.

“Esto se ha suscitado por una falsa perspectiva de normalidad o bienestar debido a la apertura de diversas empresas, desinformación con falsas notas que rondan en las diversas redes sociales, la ansiedad generado por el encierro, entre otros factores, dándonos este sesgo optimista. Se ha fortalecido el pensamiento tan común de muchas personas de “a mí no me pasara”, “eso le pasa solo a la población de riesgo”, si bien esto puede estar funcionando como mecanismo de defensa para mantener los niveles de ansiedad controlados, también es una muestra de falta de madurez social y personal, pues son el reflejo de una negación de la realidad social y de salud que vivimos por el deseo de volver a la normalidad anterior”.

Oswaldo Coronado Fimbres, psicólogo

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