El mundo de la Nueva vieja normalidad

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El mundo de la Nueva vieja normalidad

La nueva normalidad. Suena a frase hecha de una obra de literatura del absurdo, quizás de Ionesco, o quizás de […]

La nueva normalidad. Suena a frase hecha de una obra de literatura del absurdo, quizás de Ionesco, o quizás de David Foster Wallace. La nueva normalidad. Un concepto que ha ido esparciéndose por todo el mundo para definir lo que aún no conocemos.

Al inicio de la pandemia, esta nueva normalidad aterrizó en México. La pronunció el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. También dijo que hay una incertidumbre y probablemente ya no haya todo aquello que hasta hace unos meses, dábamos por sentado.

La nueva normalidad es ese paradigma extrañísimo donde todo cabe: Desde los pronósticos más optimistas, como los predichos por el filósofo Slavoj Zizek, como los respondidos por otro filósofo, Giorgio Agamben, que van más en una dirección de pesimismo. En el medio, un cúmulo de nuevas rutinas, breves, íntimas, como es el romper los convencionalismos sociales de un país tan cálido como el mexicano, hasta la adaptación de las nuevas medidas de socializar en todos los espacios: de los laborales a los educativos.

La doctora en historia por el Colegio de México, Magaly Vásquez Montaño, señala su escepticismo ante esta nueva realidad y ante este deber-ser teórico que ha impuesto el círculo académico mundial.

“¿Vamos a modificar las pautas de consumo, nuestras tácticas de sociabilidad? Yo soy escéptica cuando veo las noticias, y veo que en Francia salieron a centros comerciales después de levantar las restricciones, o aquí que vemos a gente haciendo filas por una pizza el Día del niño o el día de la madre. Hay un aspecto muy cultural en nuestras celebraciones y es que va muy ligado al consumo, la sociabilidad; hay elementos que le dan sentido a una identidad y que está ligado con el consumo”, explicó la historiadora.

Doctora en historia por el Colegio de México, Magaly Vásquez Montaño,

La realidad es que en los últimos años, el mundo ha sido atravesado por distintas crisis: las económicas, otras pandemias, desastres naturales, somos una sociedad que vive en constante crisis, y que aún así, los hábitos que hemos tenido han sido perpetuados. El cambio, entonces, queda como una mera entelequia o una cuestión de pura aspiracionalidad.

“Por eso soy escéptica de ese concepto de la nueva normalidad. Tendríamos que entrar a una serie de dinámicas que modifiquen aspectos de la cotidianidad, pero por otro lado, desde algo más estructural, mucho de lo que se dice, el virus tiene que ver con ecosistemas que se fracturan, que nos estaría obligando a repensar el cambio climático, nuestra relación con la tierra, el exceso que hemos cometido como sociedades capitalistas, o neoliberales, no hemos sabido sustraernos, tendría que obligarnos, pero esta reflexión la hace un sector minoritario. El virus está fracturando este techo de cristal, las crisis económicas exacerban las debilidades de un sistema que genera desigualdades y que se acrecenta en un momento como este. Esto es el deber-ser, pero cuando entramos en la parte de la cotidianidad me vuelvo escéptica porque como sociedad en general. ¿Lo vamos a poder llevar a cabo? ¿Todos estamos en esta dinámica del despertar de conciencia? Lo que nos dice el escenario es otra cosa. Es algo muy complejo hablar de nueva normalidad. Puedes maquinar una serie de proyecciones para entrar a la nueva normalidad pero la forma de que estas nuevas formas de entendernos a nosotros en el mundo, tendrían que venir acompañadas de políticas públicas muy fuertes”, reflexiona la académica.

doctora en historia por el Colegio de México, Magaly Vásquez Montaño,

Coincide en este escepticismo, la lingüista por la Universidad de Nueva York, Violeta Vásquez-Rojas, quien explica que esta concepción de la nueva normalidad es imposible de prever.

“Habrá que acostumbrarnos a algo que no conocemos, es una normalidad posible o futura. No se puede prever, estamos en un terreno de incertidumbre. Yo creo que vamos a regresar a lo mismo; hemos enfrentado muchas crisis, siempre la que tienes reciente es la que te parece más relevante. El sistema está muy enraizado para cambiar por una pandemia de meses. Lo que podría cambiar son los hábitos de consumo pero es algo muy individual pero en general. la gente extraña regresar a la sociedad del consumo cuando antes”, advirtió Vásquez-Rojas.

lingüista por la Universidad de Nueva York, Violeta Vásquez-Rojas

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