Yaquis, resistir es su manera de vivir

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Yaquis, resistir es su manera de vivir

La milenaria y guerrera etnia se aferra a la existencia, pues cada día son más acosados, hostigados y víctimas del gobierno y del crimen, pero también de los intereses particulares

En la historia de la Tribu Yaqui se puede decir que existe una constante: la lucha por la defensa de su territorio y recursos naturales. Los últimos tres lustros ha sido de esa manera, una batalla continúa por la sobrevivencia.

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Desde 2010 con el Acueducto Independencia, en 2013 con el Gasoducto de Sonora, hace cuatro años en 2017 cuando el consumo de drogas aumentó dentro de la etnia y ahora, en 2021, luchan contra los proyectos de extracción de minerales y el asedio del crimen organizado

EL RÍO EN LA VIDA DE LOS YAQUIS 

La etnia mantiene una lucha férrea contra el gobierno de Sonora desde 2010 cuando inició la construcción del Acueducto Independencia en el sexenio de Guillermo Padrés Elías. La obra desvía al año 75 millones de metros cúbicos del Río Yaqui hacia la ciudad de Hermosillo

El agua que se llevan es utilizada por las grandes industrias y empresas agroindustriales mientras que en los ocho pueblos Yaquis (Cócorit, Bácum, Tórim, Vícam, Pótam, Rahum, Huirivis y Belén) el agua es insuficiente para vivir y la poca que hay está contaminada, principalmente por arsénico. 

La lucha por el agua fue latente y constante durante siete largos y desgastantes años; esto desencadenó varias acciones de protesta por parte de la Tribu Yaqui, desde marchas, bloqueos carreteros y amparos legales. El 8 de mayo de 2013, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió a favor de la etnia en contra de la Autorización de Impacto Ambiental (AIA), otorgada por la Semarnat para la construcción del acueducto y ordenó reponer el proceso cumpliendo con el proceso de consulta a la Tribu. Lo anterior significa que el Acueducto quedó sin permiso para operar, pero hasta el día de hoy sigue extrayendo agua. 

Por parte del Gobierno hubo una respuesta, el 11 de septiembre de 2014, fueron detenidos Mario Luna, vocero de la Tribu y Fernando Gutiérrez Jiménez y se les encarceló. 

La antropóloga Raquel Padilla Ramos escribió en 2015 en su artículo ‘El río en la vida de los yaquis’ que la “obstinación por defender el agua no obedece a que el río Yaqui sea el más importante y caudaloso del noroeste de México y la principal fuente de abastecimiento de agua para riego y consumo, sino a que para los yaquis, más que un torrente hídrico, es un elemento polivalente de su territorio y una evocación de identidad, tangible e intangible”.

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Pero el pasado 27 de mayo de 2021 la historia de la lucha por el agua dio un giro inesperado, Tomás Rojo Valencia, una de las figuras más importantes de la defensa del agua desapareció en Vícam, Guaymas, mientras caminaba por el pueblo. El 17 de junio su cuerpo fue encontrado en una fosa clandestina. Los peritajes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE) señalan que Rojo murió por un golpe contuso en la cabeza. Aunque ya hay dos detenidos en el caso, la justicia todavía no llega. 

Otro giro fue el pasado 8 de agosto, cuando integrantes de la misma comunidad acusaron que el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pretendían arrebatar la firma de los 8 gobernadores de los pueblos para “cancelar la consulta sobre el Acueducto Independencia y aceptar el robo del agua”. 

EL GASODUCTO QUE DIVIDIÓ A LOS PUEBLOS 

“Hasta hace cien años, las pugnas de los pueblos indígenas solían ser contra los Estados nacionales, pero en el siglo XXI se abre más la posibilidad de que sean contra particulares o empresas ligadas a la industria, sobre todo de carácter trasnacional”. 

Padilla Ramos

Así es actualmente, desde 2014 los habitantes de la Loma de Bácum se opusieron a la construcción del Gasoducto Sonora tramo Guaymas-El Oro, de 90 kilómetros de largo en el territorio Yaqui, administrado por la empresa IEnova, la cual es filial de la transnacional Sempra Energy en Estados Unidos. Durante seis años los habitantes de Loma de Bácum vivieron constantes amenazas por oponerse, ejemplo de ello es el encarcelamiento de Fidencio Aldama. Hasta el 21 de octubre de 2016 en la comunidad de Loma de Bácum cuando dos facciones se enfrentaron, dejando como saldo 2 muertos, 10 heridos, 11 vehículos quemados y una tubería arrancada. Una parte de la comunidad sustentaba que el proyecto gasífero amenazaba la vida de 20 mil personas, para el otro grupo el ducto traería desarrollo. En 2017, la etnia ganó un amparo ante el juzgado séptimo del distrito de Ciudad de Obregón, la obra quedó suspendida hasta tener el consentimiento de los ocho pueblos.

El 14 de junio, en base al Plan de Justicia para la Tribu Yaqui, el presidente Andrés Manuel López Obrador, ofreció desviar el gasoducto. “(…) Tenemos que llegar a acuerdos porque pierde México, el presupuesto no es dinero del Gobierno, es dinero del pueblo, (…) si nos van ayudar para que se llegue a acuerdos, no le hace que se tenga que desviar el gasoducto, pero lo tenemos que conectar”. Hasta ahora no hay avance en el tema. 

CONSUMIDOS POR LA VIOLENCIA 

El documental ‘Laberinto Yo’eme’ de Sergio Pedri Ros plasma cómo las drogas, especialmente el cristal, están destruyendo la vida de los jóvenes Yaquis. De 2017 a la actualidad el consumo se ha ido incrementando, pero el problema ha sido poco combatido e incluso ignorado por el gobierno. No existe en la actualidad ni siquiera un programa de prevención en las comunidades mientras que a diario más integrantes de la etnia se enganchan con la metanfetamina. 

En 2019, Salud Sonora documentó que el 72 por ciento de los casos de personas con problemas de adicción fue por consumo de cristal, hoy los números son más alarmantes. El uso de sustancias se relaciona directamente con la presencia del crimen organizado en la Nación Yaqui, hay que recordar que el territorio de la etnia está situado en Guaymas, Bácum, Cajeme y Empalme, donde el 70 por ciento de los homicidios dolosos de Sonora se concentran en ese corredor. Y donde solamente Cajeme ocupa el cuarto lugar en la lista de los 50 municipios con mayor incidencia delictiva en todo el país. 

El aumento de violencia contra la etnia Yaqui se viene incrementando desde el pasado 1 de mayo cuando fue asesinado Agustín ‘El Roque’ Valdez hijo del gobernador Tradicional de Loma de Guamúchil y jefe de vigilancia de la Guardia Tradicional. Después, el 8 de junio, el homicidio de Luis Urbano Domínguez Mendoza, quien se destacaba en su lucha por el agua en 2012. Se le arrebató la vida a balazos en el centro de Ciudad Obregón. Y lo más reciente, 14 de julio, la desaparición de siete integrantes de la Guardia Tradicional de Loma de Bácum y tres personas más de la comunidad, donde a más de un mes del hecho, las autoridades nada han logrado. 

Es un hecho que el narco controla el territorio Yaqui y busca apoderarse cada vez más de este. La Fiscalía confirmó el pasado 16 de agosto que se encontraron siete pistas de aterrizaje clandestinas, un laboratorio clandestino, antenas ilegales para comunicación, armas y narcóticos en el territorio de la Nación Yaqui, en el lugar también se encontraron los vehículos de las personas desaparecidas. 

LA LUCHA POR LA TIERRA 

Para los Yaquis el incremento de violencia se origina también por la intromisión de empresas mineras en su territorio. “Esta nueva afrenta nosotros sabemos que no es ni el crimen organizado ni nada de eso, sino que es una forma de presionar a nuestra gente para que entren las tóxicas mineras”, asevera Guadalupe Flores Maldonado, vocero del pueblo Yaqui Loma de Bácum. 

De acuerdo con la Cartografía Minera y el Panorama Minero del Estado de Sonora (datos y documentos emitidos por la Secretaría de Economía a nivel nacional) de 2010 a 2018 se han otorgado 25 concesiones mineras en el territorio Yaqui. Empresas de Canadá, Estados Unidos y México ya están operando y extraen diversos materiales. Flores Maldonado ha explicado que en los últimos 5 años han tenido que estar más alerta, en 2016 (justo cuando se vivía lo más latente del gasoducto) notaron la presencia de personas que dijeron trabajar en los servicios geológicos mexicanos. Estos comenzaron sus labores en la sierra y desde entonces la etnia entró en disputa con ellos por la amenaza que representa para el agua y el entorno por los altos niveles de contaminación que deja la actividad, especialmente si es de tajo abierto.

“Lo que está pasando creemos que es consecuencia de eso porque estamos en contra de las mineras que son un grupo muy fuerte pero también pensamos en expulsarlos, entonces una estrategia que están usando es la de dividir”

Guadalupe Flores Maldonado. Integrante de la Tropa Yoremia

DATO:

El gasoducto Guaymas-El Oro medirá 330 kilómetros, 18 de los cuales atravesarán el territorio de la comunidad yaqui de Loma de Bácum. Este proyecto forma parte en realidad de uno mayor, el Gasoducto Sonora de 835 kilómetros en total, que contempla la construcción de otro tramo Guaymas. El Sásabe con una extensión de 505 kilómetros.

Con información de: Alejandra Ávalos

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