El riesgo que la televisíón eduque a tus hijos

México

El riesgo que la televisíón eduque a tus hijos

La educación pública en México sigue a través de la señal de tv. Si bien era la opción más democrática, también encierra muchas dudas.

Se podrían reducir los integrantes a nivel federal, de acuerdo a este dependencia. Imagen: López-Dóriga digital

“México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad”

Esta ya mítica frase, dicha en 1993 por Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Televisa, toma especial relieve en estas fechas, toda vez que las cuatro cadenas de mayor alcance nacional, han sido los encargados de ser la herramienta primordial en la educación de 25 millones de jóvenes estudiantes.

Ciertamente, elegir la televisión como el transmisor del mensaje es la decisión más democrática debido a su alta cobertura en el territorio mexicano. Haber optado por el internet hubiera dejado sin educación a miles de familias, sin embargo, detrás de esta decisión hay bastantes errores, sospechas, cuestionamientos y dudas.

La historia de la Televisión Educativa mexicana, data del año 1954 y las transmisiones fueron generadas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Foto: Intenet.

El académico del Colegio de México, Manuel Gil Anton, señaló que con esta decisión, de un costo de 450 millones de pesos, irremediablemente se generan varios problemas indisolubles a la propia televisión: Del modelo de aprendizaje pasivo a la cerrazón por parte de las autoridades a escuchar al magisterio, del cuestionamiento a darle entrada a la educación a las televisoras comerciales a la enésima muestra de centralismo que se vive en México.

“Junto con esa decisión, irremediablemente se genera un problema imposible de separar. Hay un Emisor (SEP), un transmisor (Los canales) y un receptor (los estudiantes), pero es un receptor pasivo que está esperando que le llegue algo que le diga qué hacer. Es el esquema básico de la “educación bancaria” de Paulo Freire y donde no hay un verdadero aprendizaje”. 

Manuel Gil Antón, académico

Otro de los grandes problemas es la homogenización del mensaje: La educación a distancia y su implementación por medio de la televisión es un mensaje único que no toma en cuenta las particularidades, contextos y especificaciones de un país tan pluricultural como es México. Esto ahonda en un vicio tan viejo como nocivo: La centralización.

“Hay una homogenización del mensaje. No es lo mismo impartir educación en el desierto sonorense que en la Ciudad de México, es más, la educación contextual es diferente de Hermosillo a Cananea, por eso no se entiende que se implemente un solo mensaje. Para esto, había una sola posibilidad de solución: Haber construido una estrategia con el magisterio, que son los que enfrentaron el semestre pasado de la educación remota. Esas experiencias se desecharon, se les ignoró”.

Manuel Gil Antón, académico
La educación a distancia, es un concepto que se consolidó con el proyecto Telesecundaria instaurado en el año 1968.

Los riesgos

El gobierno de la 4T se ha especializado en construir mensajes desde el simbolismo, desde una poderosa semiótica de la imagen, bajo esta lógica, llamó la atención que el pasado 3 de agosto, el día que se anunció el regreso a clases a través de las cuatro televisoras (Televisa, TvAzteca, Imagen y Multimedios), los actores presentes fueran el presidente, Esteban Moctezuma, ahora ex secretario de educación y los cuatro empresarios. No hubo signos del profesorado.

“Se optó por la solución más amplia y fácil pero que paradójicamente por simplista no se puso sobre la mesa la cantidad problemas de la realidad mexicana: las madres que tienen que hacer su jornada laboral, hacer las labores de la casa y estar al pendiente de la educación-por la desigualdad de género-, las estrategias pedagógicas que cada estudiante de cada región enfrenta. La televisión debería ser un auxiliar de la estrategia de la educación pública. Era de tal magnitud y complejidad el problema que había que atenerse a la experiencia del magisterio”.

Manuel Gil Antón, académico

Más allá de eso, señala Gil Anton, hay otro asterisco en hacer aliados a las televisoras comerciales. Durante los últimos años, Televisa y Tv Azteca han criminalizado a los movimientos magisteriales y los señalaron como el único responsable del rezago educativo en el país. Hoy, sin embargo, conductores de esas mismas televisoras, estarán acompañando los contenidos educativos que guiarán a los jóvenes estudiantes durante este año 2020.

“El gobierno de Peña Nieto usó a las televisoras a través de la venta de la pauta oficial de comunicación social para mantener en el imaginario de la colectividad mexicana que había una reforma educativa que nunca hubo. Esa reforma estructural ocurría en los medios con la complacencia de su línea editorial donde condenaron al magisterio como el actor único de los problemas educativos en México. Hicieron uso de su posición para construir una imagen del magisterio que todavía acarrea. Al día siguiente de presentarse el programa de tele-educación, subieron las acciones en la bolsa. Hay que pensar que al mismo tiempo que se den los contenidos televisivos, se va a estar transmitiendo “La rosa de Guadalupe” o “Pare de sufrir”, dos programas que van en contra de la Constitución pues fomentan el pensamiento esotérico y el fanatismo. Eso con los 450 millones de pesos que es sólo por transmitir las clases, pero hay que sumarle los costos de la producción de esos contenidos: son más de 4 mil 500 programas”.

Manuel Gil Antón, académico

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