“El perfil que estamos buscando será alguien al que no se le ha dado la oportunidad”: De Lucas

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“El perfil que estamos buscando será alguien al que no se le ha dado la oportunidad”: De Lucas

Ernesto de Lucas Hopkins, habla acerca de la actualidad del PRI y los retos que vienen para 2021.

Ernesto de Lucas, en conferencia

El PRI pasó de ser el partido hegemónico a ser una fuerza casi marginal. Ernesto de Lucas Hopkins habla para Diario Valor sobre los retos y el proceso de renovación que se vive en el partido.

La historia del México contemporáneo es la historia del Partido de la Revolución Institucional. No es elogio ni crítica, es simplemente una descripción neutra de la realidad. Sin embargo, en el siglo 21, el poder de la acuñada por Vargas Llosa ‘dictadura perfecta’, ha ido tambaleando en los comicios electorales.

Previo al 2012 se llevó a cabo una refundación política y discursiva bajo el manto semántico del “Nuevo PRI”, los resultados de esa retórica fue una camada de gobernantes y del ex presidente Enrique Peña Nieto, envueltos en polémicas, escándalos y hasta persecuciones que han sido el común denominador en la percepción popular del partido.

En Sonora, en 2018, pese a que el PRI ganó 36 de las 72 alcaldías, fue Morena quien ganó los municipios más grandes a nivel poblacional, quedando en una marginalidad desconocida para el partido.

2018, el año que cambió el panorama electoral

Ernesto de Lucas Hopkins, presidente estatal del PRI, admite que el 2018 lo cambió todo.

“En el 2018 la situación cambió: dos partidos tuvieron la “genialidad” de quitarle partido a su nombre y evolucionarlo a movimiento; de ahí en adelante ellos dos son los distintos. Hay que entender que la gente ya no cree en los partidos y comprender que para el 2021, la gente va a votar por las personas y no por los partidos”.

Ernesto de Lucas Hopkins, presidente del PRI Sonora

Tanto el PRI como el PAN, los dos partidos más tradicionales del sistema político mexicano, han ido desdibujándose en las preferencias de la gente, en parte por no saberse modernizar. En 2021, será una nueva oportunidad para generar una credibilidad erosionada por el río de resultados y ante el péndulo de la lógica del electorado en México que actúa mayoritariamente por castigo, como teorizaba el intelectual Roger Bartra.

Y es que la semántica ha ido acompañando al PRI en sus últimos años: Del nuevo PRI de 2012, 2015 o 2018, a un lugar residual en la vida política del estado, que pese a todo, tiene en la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano a su principal baza electoral.

La candidatura que presentará el PRI, aún acéfala en nombres, contrario a Morena o Movimiento Ciudadano que ya tiene perfilados a sus personajes, deberá optar entre el continuismo o la continuidad.

“Una cosa es continuismo y otra continuidad. Esa es una diferencia que en 2009 no pudimos vender y que ya lo decía Eduardo Bours. Continuismo es seguir con las mismas prácticas que en todos los gobiernos, independientemente de los partidos, no han funcionado y entender los retos pendientes; continuidad es aceptarlos y dar la mejor propuesta para resolverlos. El perfil que estamos buscando será alguien al que no se le ha dado la oportunidad, que tenga noción de que las alianzas son con los ciudadanos y no con los rangos políticos y ser autocrítico cuando se es gobierno”.

Ernesto de Lucas, dirigente estatal del PRI

Aun así, la carrera electoral por Sonora se prevé como una de las más competidas y la imagen del PRI parece ser uno de sus mayores desventajas: Ante un sistema de partidos político rebasado y ante un nuevo paradigma pautado por las redes sociales y la forma de hacer campaña, dictada por el presidente López Obrador, el PRI Sonora se encuentra ante una encrucijada: ¿cómo renovarse si el discurso de la redención ya está agotado?

“Lo primero que tenemos que hacer es aceptar que en todos los partidos hay gente buena y mala, el ejemplo está con Yeidckol Polenvsky, ex dirigente de Morena, que está acusada y no por eso van a decir que todos en Morena son así, lo mismo con el PRI, no se debe estereotipar. Nosotros sí entendimos lo que pasó en 2018 y en el ‘21 deberemos poner a prueba las lecciones que aprendimos. El PRI deberá tener la suficiente madurez para juntar el voto duro con el de la mayoría de las personas que no tienen partido”.

Ernesto de Lucas, dirigente estatal del PRI

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